Bloque 2 - Textos folklóricos


El soldadito de plomo, La niña de los fósforos, Caperucita, Barbazul y otros tantos títulos son textos que impregnaron nuestra infancia, considerados folclóricos al cumplirse las siguientes características:

- Es anónimo.
- Se ha transmitido oralmente de generación en generación, lo que genera múltiples versiones de una misma historia.
- Es un texto popular, caracterizado por la representación de roles, costumbres, tradiciones, etc., de la sociedad de esa época.

Los títulos mencionados al comienzo de la entrada me hacen recordar con nostalgia un libro recopilatorio de cuentos populares de mi infancia. Lo leía a todas horas, y prácticamente a cualquier edad. Lo descubrí sobre los 6 años e incluso lo releí siendo ya adolescente. No puedo evitar emocionarme tan sólo al ver de nuevo su portada, y creo que que un libro cause este efecto en una persona, tras tantos años, es muy buena señal.

La joya de mi estantería


Esta selección de clásicos tenía algo muy importante: a pesar de haber sido edulcorados hasta cierto punto (porque las versiones originales podían ser realmente desgarradoras), mantenían su “personalidad”. Sentí miedo y agobio, pero también alegría en las victorias de ciertos personajes, o profunda tristeza en los finales desgraciados.
Y esto es algo que, a mi parecer, se perderá si seguimos edulcorando las historias “porque los niños no tienen que sufrir con los cuentos”, simplificando los términos “porque hay muchas palabras que no conocen” y modificando los roles que no consideramos apropiados para el siglo XXI “porque son machistas o violentos”. Que sientan, que amplíen su vocabulario*, que juzguen por ellos mismos.
* En la etapa 2-5 años, los niños amplían a gran velocidad su vocabulario. Qué mejor momento que este para acercarles a nuevos términos, incluso a aquellos que se encuentren en desuso.

Las historias calan en ti como niño o como adulto cuando te hacen sentir. Los niños aprenden cuando ven algo que no conocen e investigan. Los humanos analizamos los comportamientos y razonamos si son correctos o no, de acuerdo con la sociedad en que vivimos. Es por ello por lo que, como maestra, no dulcificaré finales tristes, ni cambiaré el léxico de los textos folclóricos que narre, ni modificaré las estructuras políticamente incorrectas de los personajes que alguien tiempo atrás creó para dar a conocer su cultura. ¡La de conversaciones fructíferas que darán en el aula!

Añadiré como argumento de peso la riqueza que posee cada uno de estos textos en cuanto a la cultura de distintas civilizaciones a lo largo de las épocas, con sus costumbres y tradiciones. De ahí la importancia de trabajar los textos folclóricos en el aula de infantil, como un elemento más de acercamiento a otras culturas, a la diversidad, como una herramienta de análisis de lo que está bien y lo que está mal y, puesto que estas historias se narran y no se leen, como una manera más de disfrutar de la literatura, empoderando al maestro -que bien se conoce los textos- a narrar y escenificar aquellos cuentos, fábulas, leyendas… que forman ya parte de nosotros.
Si no censuraríamos un libro de historia, ¿por qué hacerlo con la literatura folclórica?


Enterrada mi hacha de guerra contra la sociedad, prosigamos con los textos que he seleccionado para esta actividad. En esta ocasión, el curso elegido es el correspondiente al aula de 4 años (P4/4º de Educación Infantil/2º curso del 2º ciclo).

#1 EL ZAGAL Y LAS OVEJAS – versión de F. M. de SAMANIEGO (FÁBULA EN VERSO)

Apacentando un joven su ganado,
gritó desde la cima de un collado:
"¡Favor! que viene un lobo, labradores"
Estos, abandonando sus labores,
acuden prontamente
y hallan que es una chanza solamente.
Vuelve a llamar, y temen la desgracia;
segunda vez los burla. ¡Linda gracia!
Pero, ¿qué sucedió la vez tercera?
Que vino en realidad la hambrienta fiera.
Entonces el zagal se desgañita,
y por más que patea, llora y grita,
no se mueve la gente escarmentada
y el lobo le devora la manada.
¡Cuántas veces resulta de un engaño,
contra el engañador el mayor daño!

CONTEXTO
¿CUÁNDO? Primera actividad tras la rutina de mañana o primera actividad de la tarde. En sesiones relacionadas con el campo, las profesiones o si tenemos el “valor del mes” en el centro educativo, en cualquier momento de esa programación.
¿DÓNDE? En el aula: en la zona de la moqueta o delante de la pizarra, donde haya espacio para que me mueva y gesticule al narrarlo y los niños puedan observar desde el suelo, sentados. No descarto la posibilidad de narrarlo en exteriores, como el patio.
¿CÓMO? Haciendo uso del material de disfraces disponible (gorro, bastón, chaleco…).

ADAPTACIÓN
No modifico el texto, porque además lo acompaño de gestos y mucho movimiento, intercalando, por ejemplo, las risas del pastor haciendo ver que era mentira (ya que emplea la palabra ‘chanza’).

CUESTIONES A PLANTEAR
[No interrumpiré esta obra para hacer preguntas a los alumnos. En el caso de obras en verso, se pierde la musicalidad y, en parte, la magia. Además, este es muy breve.]
1.       Para comprobar que han comprendido el texto: ¿Qué ha pasado? “Que un niño que era pastor decía a los labradores que venía el lobo muchas veces, pero no era verdad y cuando sí que vino se comió a todas las ovejas porque no le ayudaron”
2.       Para relacionar acción-consecuencia: ¿Por qué? “Porque no le hicieron caso porque creían que era mentira como las otras veces”
3.       Para empatizar: ¿Cómo creéis que se sintieron los labradores las primeras veces cuando el zagal les pedía ayuda pero era mentira? ¿Cómo os sentís cuando alguien os dice una mentira?
4.       Acción-consecuencia de la vida real: ¿Qué puede pasar si mentimos a los demás?

#2 EL CASTILLO DE CHUCHURUMBEL – RETAHÍLA / CUENTO ACUMULATIVO

Estas son las puertas del castillo de Chuchurumbel,
estas son las llaves de las puertas del castillo de Chuchurumbel,
este es el cordón de las llaves de las puertas del castillo de Chuchurumbel,
este es el ratón que royó el cordón de las llaves de las puertas del castillo de Chuchurumbel,
este es el gato que se comió al ratón que royo el cordón de las llaves de las puertas del castillo de Chuchurumbel,
este es el perro que mordió al gato que se comió al ratón que royó el cordón de las llaves de las puertas del castillo de Chuchurumbel,
este el palo que le pegó al perro que mordió al gato que se comió al ratón que royó el cordón de las llaves de las puertas del castillo de Chuchurumbel,
este es el fuego que quemó al palo que le pegó al perro que mordió al gato que se comió al ratón que royó el cordón de las llaves de las puertas del castillo de Chuchurumbel,
este el agua que apagó el fuego que quemó al palo que le pegó al perro que mordió al gato que se comió al ratón que royó el cordón de las llaves de las puertas del castillo de Chuchurumbel,
y esta es la vaca que se bebió el agua que apagó el fuego que quemó al palo que le pegó al perro que mordió al gato que se comió al ratón que royó el cordón de las llaves de las puertas del castillo de Chuchurumbel.

CONTEXTO
¿CUÁNDO? En la asamblea diaria.
¿DÓNDE? En el aula, en zona de la moqueta.
¿CÓMO? Mostrando material que represente los elementos que aparecen, pudiendo ser tarjetones, juguetes, etc.: un castillo, una puerta, llaves…

ADAPTACIÓN
No me hace mucha gracia el elemento del “palo que pegó al perro” … Si me rijo exclusivamente por mis argumentos de arriba, no modificaría absolutamente nada, ni siquiera eso, aunque normalice la violencia contra los animales.
Sin embargo, podría hacer una distinción a la hora de adaptar o no un texto: ¿Contiene enseñanzas morales? ¿Tenemos la posibilidad de hablarlo y dialogar tras su lectura o narración? Si tiene enseñanzas morales que podemos tratar durante y/o después, mantendría el contenido del texto sin preocuparme, pues podríamos hablarlo y “que quedase claro” que eso no está bien. Si, por el contrario, se trata de un contenido que memorizarán por su musicalidad, como una retahíla, por ejemplo, que no da pie a debate, quizá habría de tomarme la libertad de modificar la obra.

CUESTIONES A PLANTEAR
[No plantearé preguntas durante la narración de esta obra.]
Más que la formulación de preguntas, trabajaré la obra mediante actividades:
1.       Ordenar los objetos o imágenes (castillo, puerta, llaves, cordón, ratón, gato, perro, palo, fuego, agua, vaca) partiendo de cero (una pila con las imágenes o una caja con los objetos).
2.       Crear una secuencia incorrectamente, de modo que tengan que colocar los objetos en el orden de aparición.
3.       Repetición uno a uno en círculo, mostrando el objeto que se introduce en su frase. Ejemplo: niño 1 dice “Estas son las puertas del castillo de Chuchurumbel” mostrando el castillo y las puertas, y se lo pasa al niño 2, que además coge el siguiente objeto/imagen y recita su frase.
4.       Búsqueda del tesoro: escondo los objetos o imágenes por el aula y, en equipos, han de encontrarlos. Al encontrar, por ejemplo, el cordón, tiene que recitar a coro todo el grupo que lo ha encontrado “Este es el cordón de las llaves de las puertas del castillo de Chuchurumbel”
5.       Contar la retahíla con música, cada equipo elige un estilo musical que aplicar a la narración (por ejemplo, rap).

#3 EL ÁRBOL LADRÓN – LEYENDA

Ocurrió una vez en Leitza, en Navarra, durante la recolección de la manzana. Los señores de la casa Marikurrenea llamaron a sus vecinos para que les ayudaran, tal como era la costumbre.
Después de trabajar unas cuantas horas, los dueños del manzanal, en señal de amistad y agradecimiento, ofrecieron a sus vecinos una copiosa merienda.
Una de las vecinas se ofreció a ayudar a la señora de la casa a servir la merienda y a atender a los comensales. Sirvió el vino en un platillo de plata llamado “barquillo”, objeto valioso y antiguo que se utilizaba en ocasiones especiales. Cuando hubo acabado, colocó el barquillo en el borde del huevo de un viejo manzano y se olvidó de él. Al anochecer se recogió la vajilla y los restos de la merienda, y cada cual regresó a su casa.
Allí quedó el barquillo, olvidado.
Al lavar la vajilla, la señora de la casa se dio cuenta que faltaba el barquillo de plata, y se lo dijo al marido.
—Nos falta el barquillo. ¡No lo encuentro por ningún lado!
—¿Qué dices? —exclamó él—, ¡No puede ser! El barquillo era del abuelo de mi abuelo, y tiene que aparecer. ¿Quién lo ha utilizado?
La mujer pensó durante un rato.
—Nuestra vecina se ha encargado de servir el vino en el barquillo —recordó.
Fueron pues a preguntarle a la vecina dónde había dejado el objeto, pero la vecina no recordaba nada, y los de Marikurrenea volvieron a su caserío. No estaban conformes con la respuesta, estaban seguros de que la vecina era la ladrona, y para probarlo hicieron uso de la magia. Cogieron una vela y la retorcieron.
—Que el ladrón del barquillo se consuma, igual que se consume esta vela —dijeron antes de echarla al fuego.
Al día siguiente fueron de nuevo a casa de la vecina, esperando encontrarla enferma, pero la mujer estaba tan sana como la víspera. En cambio, en el manzanal se secó de pronto un viejo manzano. Extrañado, el marido taló el manzano y, ante su sorpresa, encontró el barquillo en el interior del tronco.
La fuerza mágica, el adur, había actuado sobre el “ladrón” del objeto: el viejo árbol.

CONTEXTO
¿CUÁNDO? En la hora del cuento, de tenerla.
¿DÓNDE? En la moqueta, el lugar que nos une a todos como una familia, donde compartir estas historias. Ayuda a que se cree la burbuja de cuento, como llamo al ambiente que se crea al leer una historia estando todos en círculo o agrupados, sin ser conscientes de lo que sucede en el exterior.
¿CÓMO? Con una introducción previa a la mitología del norte de España, quizá con un vídeo infantil explicativo o con fotos de personajes de leyendas de esas zonas.

ADAPTACIÓN
No considero necesaria la adaptación del texto, ni por léxico ni por contenidos, es realmente apta para niños de 4 años.

CUESTIONES A PLANTEAR
Estimularé su imaginación proponiendo preguntas del tipo:
-          ¿Cómo es posible que el barquillo acabase dentro del árbol?
-          ¿Qué habría pasado si hubiese sido la vecina quien robó el barquillo?
-          ¿De qué otro modo os gustaría que hubiese funcionado la fuerza mágica?
Posteriormente, propondré la creación de un final alternativo en grupos de 3-4 alumnos, en el que trabajarán oralmente y gráficamente, dibujándolo en un DIN A3, de modo que luego puedan exponerlo y narrarlo al resto de la clase.

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Bibliografía:
-          Labajo, I. Literatura infantil: teoría. Recuperado de: https://online.lasallecampus.es/pluginfile.php/26386/mod_resource/content/1/Literatura%20infantil_teor%C3%ADa.pdf
-          Samaniego, F. M. (1781) Fábulas en verso castellano para el uso del Real Seminario Bascongado (págs. 75-76). Recuperado de: http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000091372&page=75
-          Mari Beltrán, J., Díaz, J., Pelegrín, A. y Zamora, Á. (2002) Folklore musical infantil (pág. 41). Madrid, España: Akal.
-          Martínez de Lezea, T. El árbol ladrón. Recuperado de: http://mitologiadevasconia.amaroa.com/leyendas/el-arbol-ladron



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